jueves, 3 de enero de 2013

FLORES QUE SE COMEN

Rosas rojas que adornan un jarrón, flores que saben seducir. También se pueden comer... En los últimos años los chefs de cocina, en su búsqueda de nuevas texturas que ofrezcan sensaciones diferentes, han empezado a introducirlas en la gastronomía.
La lista de flores comestibles es muy amplia, ya que además de las rosas o las conocidas flores amarillas de ribetes verdes de calabacín se pueden convertir en protagonistas de un plato los pétalos de rosas, claveles, malvas, azahar, lavanda, pensamientos, jazmín, crisantemos, gladiolos, violetas, amapolas o las pequeñas flores blancas de la salvia.
Las flores también se utilizan en las bebidas. Para comenzar un buen festín floral, nada mejor que un ponche elaborado con oporto dulce, brandy, frutas rojas maceradas en aguardiente y cava brut ligeramente azucarado y con pétalos. Una bebida que acompaña a la perfección a una ensalada de flores y hierbas.
Pero los ramos que se venden en las floristerías, por muy apetecibles que parezcan, no se comen, ya que pueden contener residuos de fitosanitarios. Opta por flores de jardín que no hayan sido tratadas químicamente o las que se venden en las fruterías y tiendas especializadas.
 

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