LA SAUNA:
La sauna es un baño de vapor de agua, por lo tanto a temperatura muy alta. Aumenta la vasodilatación de la piel y en consecuencia la circulación de la sangre, se suda y así se eliminan toxinas y se limpia la epidermis. Por otro lado, las altas temperaturas provocan una agradable relajación que alivia el estrés.
CURAS TERMALES:
Como es sabido y hemos tratado repetidas veces, los beneficios de las aguas minerales y termales son considerables. Pero conviene saber que, como todo tratamiento médico, las curas termales tienen sus contraindicaciones. De modo que debe ser un facultativo el que nos recomiende o no una cura termal. En cualquier caso, si padece uno de los siguientes cuadros, tenga en cuenta que las curas termales están totalmente contraindicadas: infección de cualquier tipo en fase activa, insuficiencia renal o hepática grave, cardiopatía no compensada, hipertensión grave, un tumor maligno, tuberculosis activa y dermatopatía húmeda.










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